Coronavirus: azote para la humanidad, respiro para el planeta

Desde que comenzó la crisis del COVID-19, varios países han registrado un descenso importante en sus niveles de contaminación. En China y en Italia, dos de las naciones más afectadas, el aire se ha limpiado a causa del bajón de las actividades económicas.

En Madrid y Barcelona reportaban a inicios de esta semana que los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales gases contaminantes, se había reducido en un 50%.

Inclusive en lugares como Venecia las aguas se han limpiado, adquiriendo un tono más cristalino y los peces han vuelto a circular por los canales.

Esta suerte de limpieza aumentará a medida que pasen los días y más países se tengan que sumar a la cuarentena forzada. Y aunque sin duda el coronavirus está trayendo una serie de problemas sanitarios y económicos graves, al menos el planeta tendrá un respiro.

Nieve roja en la Antártida

En la Antártida, científicos ucranianos de la Base de Investigación Vernadsky se encontraron sorprendidos al ver que la nieve se había tornado roja. El equipo temía que la película La Cosa, de John Carpenter, se hubiera hecho realidad y una espantosa masacre hubiese tenido lugar a unos metros de su base. La película de Carpenter cuenta la historia de un equipo en la antártida que se enfrenta a un bicho asqueroso venido de otro planeta y que va matando todo lo que se encuentra a su paso.

Pero la causa de la espeluznante coloración no es la cosa, si no el alga Chlamydomonas nivalis, que se encuentra típicamente en el hielo y la nieve. Aún así, las noticias no son buenas, pues esta alga aparece cuando las temperaturas suben demasiado y luego, contribuyen al derretimiento de los glaciares. Todo esto, por supuesto, posiblemente sea una consecuencia de nuestro estimado calentamiento global.

Bots para apoyar el negacionismo del calentamiento global

Un reciente estudio llevado a cabo por la Brown University encontró que un cuarto de los tuits sobre el cambio climático provienen de bots. Los investigadores afirman que gran parte de estos son para negar el calentamiento global, y así hacer parecer que son muchas las personas que apoyan este negacionismo.

La investigación también sacó a relucir que hay un porcentaje de tuits que proviene de bots para apoyar la defensa del medio ambiente, pero este es más bajo. La muestra para llevar a cabo este análisis fue de 6,5 millones de tuits, publicados en 2017 cuando nuestro estimado Tumposete anunció que se retiraría del acuerdo de París.